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Luca o Anás son dos de las personas que viven en el E.I. Meridiana, un equipamiento municipal de la Dirección de Servicios de Atención al sinhogarismo del Instituto Municipal de Servicios Sociales (IMSS) del Ayuntamiento de Barcelona, gestionado por Accent Social. Estas Navidades no estarán solos, celebrarán las fiestas con la que ellos reconocen como su segunda familia

La Navidad es una fecha señalada en el calendario porque tradicionalmente es un día que se vive en compañía de familia y amigos. Es un día para vivirlo junto a los seres queridos. Luca (nombre ficticio) es un artista de Nápoles (Italia) que decidió venir, hace 4 años, a Barcelona a iniciar una nueva vida, pintando retratos.

Para él, uno de los puntos clave en un retrato son los ojos. Por eso admite que le gusta tomar fotografías, con su móvil, de los ojos de las personas, para intentar transmitir a través de ellos.

Tras vivir una situación complicada y sin hogar, Luca ha conseguido alojarse y cubrir sus necesidades en el Equipamiento Integral Meridiana (EIM), un equipamiento municipal que forma parte de los equipamientos y servicios de la Dirección de Servicios de Atención al sinhogarismo del Instituto Municipal de Servicios Sociales (Ayuntamiento de Barcelona), gestionado por Accent Social.

Luca lleva viviendo en el E.I. Meridiana un año y tal y como explica, “va a ser el segundo año consecutivo que voy a celebrar la Navidad en compañía”.

 

UNA ENTIDAD CON VOCACIÓN SOCIAL

Accent Social es una entidad estrechamente vinculada al territorio catalán, cuyo principal objetivo es el de mejorar la calidad de vida de las personas de su entorno, acompañándolas en su proceso vital con la máxima atención, respeto y adaptación a sus necesidades individuales.

En el Equipamiento Integral Meridiana atienden a personas en situación de vulnerabilidad, desde usuarios con una carencia puntual, a personas con un mayor grado de desestructuración social.

José Romero, director del Equipamiento Integral Meridiana nos explica que “dentro de nuestros servicios hay desde atenciones básicas, como pueden ser el servicio de higiene, alimentación y atención médica, hasta servicios de actividades, tanto ocupacionales como formativas, en las que damos soporte a la búsqueda de alojamiento o vivienda, así como a todos los procesos de inserción laboral”.

 

 

El EIM trabaja para lograr la reinserción social de personas en situación de vulnerabilidad y dispone de un centro de día y un centro residencial de atenciones básicas (CRAB) que ofrece atención social integral a personas en situación de sinhogarismo. En este último es donde, desde hace un año, tiene plaza Luca.

Para el equipo de profesionales del EIM es fundamental que los usuarios hagan su vida en el centro y participen de actividades, tanto dentro del equipamiento como fuera de él, para conseguir su inserción social y laboral.

En este sentido, Sonia García Jalencas, jefa de servicio de Accent Social en el EIM, explica que “los integradores sociales del equipamiento realizan la atención directa de las personas usuarias, participan en los servicios y las actividades diseñadas para cubrir sus necesidades básicas y dirigen las actividades socioeducativas y lúdicas. También son responsables del itinerario y el apoyo a sus procesos de integración”.

 

CUATRO LÍNEAS DE INTERVENCIÓN

Todas las actividades del centro se engloban en cuatro líneas de intervención:

 

  • inserción laboral, para que puedan recuperar los hábitos de trabajo y adquieran nuevas aptitudes;
  • terapéutica y de rehabilitación, para que la persona usuaria desarrolle y recupere, mediante la participación en talleres y actividades, las competencias necesarias para desarrollarse con autonomía;
  • vinculación a los recursos normalizadores del entorno;
  • de ocio, para su participación social y comunitaria.

 

En el CRAB las estancias deberían tener una duración aproximada de un año, ya que “es un recurso intermedio, pensado para dar un soporte temporal a una situación de gran dificultad de las personas usuarias a las que atendemos. Posteriormente, con el soporte de otros recursos, deberían reforzar aquellos aspectos trabajados con nosotros para consolidar su nuevo camino”, nos explica José Romero.

Ciertamente, y a causa de los efectos de la pandemia, estos plazos se han alargado y muchas personas usuarias lleven más tiempo en el centro.

 

“Este mayor tiempo de convivencia tiene un aspecto positivo, y es que hay un alto grado de comunidad y compañerismo entre ellos y una vinculación personal importante, que brinda al equipamiento un ambiente familiar.”

 

 

ALGO PARECIDO A ESTAR CON LA FAMILIA

Anás (nombre ficticio) lleva más de tres años en el equipamiento y asegura que “es como mi segunda familia”. Con una situación familiar complicada, Anás que era atleta profesional, recibió un gran revés: una enfermedad crónica le impedía volver a las pistas. Esta noticia le cambió su vida y derivó en problemas de consumo.

Tras pasar por varios centros, llegó al EIM. Para Anás es importante “estar cerca de otras personas en estas fechas”. Además, asegura que disfruta especialmente junto a sus compañeros y el equipo de profesionales. En Nochevieja, están organizando un karaoke para después de las campanadas. “Se te olvida un poco que no puedes estar con los tuyos y al final estás acompañado. Es algo parecido a estar con la familia”.

Antes de la llegada de la pandemia, en Meridiana tenían una iniciativa abierta al entorno vecinal. José Romero nos relata que “abríamos el centro para las personas que se encontraban solas y no tenían con quién pasar las fechas más señaladas, pero la covid-19 nos ha imposibilitado seguir haciéndolo”.

Sonia García explica que desde el centro se llevan a cabo diferentes actividades relacionadas con la Navidad. “Se realizan talleres de manualidades donde se prepara la decoración del centro, se hacen talleres de cocina con recetas y productos típicos de la Navidad, se hacen cantadas de villancicos y se trabaja en el vestuario que cada persona residente usará para las celebraciones en los días señalados”.

«La Navidad sigue siendo una fecha clave para nosotros y, como cualquier familia, organizamos con ilusión las comidas navideñas, preparamos regalos artesanales y entre todos, creamos la ornamentación del centro”.

 

De hecho, José Romero nos cuenta que los aperitivos de este año están cocinados por los residentes. “La cena se encarga por catering, pero los entrantes los han preparan las personas usuarias en los talleres de cocina”.

Gracias al equipo de Accent Social en el Equipamiento Integral Meridiana, personas como Luca o Anás podrán evitar la soledad y disfrutar de las festividades.

“Me ilusiona ver cómo año tras año, logramos vivir momentos, únicos, de felicidad, con aquellas personas que apoyamos cada día, para que sigan mirando con esperanza el futuro que puedan alcanzar. El EIM seguirá siendo un recurso municipal para asistir a aquellas personas en una situación de sinhogarismo, que en algún momento de su vida, puedan necesitar nuestro apoyo”, concluye José Romero.

Esta celebración en el centro es muy especial, ya que fomenta el sentimiento de comunidad, unión y pertenencia de los usuarios en una época en la que el sentimiento de soledad, puede verse acentuado.

 

Article publicat abans a El Periódico: https://www.elperiodico.com/es/epbrands/cerca-de-ti/un-hogar-en-navidad.html