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Centros de día para personas mayores: familias que no dejan a nadie atrás

Centres de Dia per a la gent gran gestionats per Accent Social

Los centros de día son espacios que fomentan actividades beneficiosas para el estado físico, cognitivo y emocional de las personas mayores. El simple hecho de estar en ellos y sentirse acompañadas ya hace mucho bien.

 

“Al principio yo no las tenía todas conmigo y mi madre tampoco, ya que era muy introvertida, pero al tercer día ya me pidió si podía ir más horas”.

Carmen Ramírez guarda muy buenos recuerdos de la experiencia de su madre en el Centro de Día El Serral de Castellbisbal. Acudió a este equipamiento durante siete años, una etapa que Carmen define como “feliz”.

“Le dimos años de vida llevándola al centro”, afirma, emocionada. Su madre ya no está entre nosotros, pero fruto de la buena experiencia acabó trayendo también a su padre, que sigue acudiendo.

“Aquí somos como una familia”, destaca, por su parte, Anna Arévalo, directora de este centro de día.

Para quien no lo sepa, los centros de día son un recurso determinante para muchas familias con mayores a cargo. En estos centros, las personas usuarias pueden pasar varias horas al día haciendo actividades beneficiosas para su estado físico, cognitivo y emocional, o simplemente pasar un rato con otras personas con las que compartir recuerdos, tiempo y experiencias. Sin ir más lejos, el padre de Carmen lo aprovecha para jugar al dominó con otros usuarios.

Sin embargo, un centro de día es una buena opción para personas mayores, con un cierto grado de dependencia, que quieren seguir viviendo en su casa o con sus familias. A menudo, estas personas pasan muchas horas solas, lo que no les ayuda, precisamente, si sufren alguna patología cognitiva provocada por la edad.

“El simple hecho de estar y sentirse acompañadas ya hace mucho”, destaca la directora de El Serral. Esta tranquilidad, de paso, se extiende hacia sus entornos familiares, que saben que su padre, madre o hermano está en buenas manos.

 


MODELO AICP: UN CENTRO DE DÍA ADAPTADO A CADA PERSONA

Este centro de día de titularidad pública es gestionado por Accent Social, que pone en práctica el modelo de AICP o Atención Integral Centrada en la Persona. Como su nombre indica, este modelo de acompañamiento implica que el propio centro y las actividades que organiza su equipo de profesionales se adaptan a las personas, y no al revés.

En este sentido, Anna Arévalo destaca que las actividades que ponen en marcha en el centro pueden ser practicadas por cualquier asistente, sea cual sea su estado.

“El objetivo principal es que las actividades se adapten a cada persona usuaria ya sus preferencias, gustos y capacidades”, explica Anna. De esta forma, nadie queda atrás; todo el mundo disfruta y sale beneficiado.

Todo esto lo corrobora Carmen, que afirma que sus padres han estado muy contentos en este centro, así como su familia, por el trato que reciben. Y no es para menos, teniendo en cuenta la oferta de actividades de El Serral. Desde propuestas lúdico-culturales hasta un taller para cultivar y mantener un huerto, pasando por paseos al aire libre. Además, cada semana un experto en musicoterapia de la Escuela de Música de Castellbisbal visita el centro para realizar un taller musical que ayuda a los usuarios tanto en el ámbito de la motricidad como en el cognitivo.

Todo ello con el objetivo de fomentar la autonomía de las personas y favorecer su envejecimiento activo. “Las acompañamos en su vida diaria, en un entorno adecuado”, destaca Anna Arévalo.

 


ESCUCHAR Y COMPARTIR LOS SENTIMIENTOS DE LA GENTE MAYOR, UNA VEZ SUPERADA LA PANDEMIA

Sin embargo, la pandemia ha dejado marca en la vida de las personas mayores, que ha sido el colectivo más golpeado por el virus. Y no sólo desde el punto de vista de la salud, sino también por la soledad y el aislamiento que ha comportado la expansión de la Covid. Es por esta razón que el año 2020 marcó un antes y un después en la cotidianidad de los centros de día.

Así lo reconoce la directora de El Serral, que sin embargo destaca que en la reanudación pospandémica se han adaptado rápidamente a las nuevas necesidades de las personas usuarias: personas mayores que, además de la soledad, han experimentado unos sentimientos de preocupación muy altos. Por este motivo, al reabrir el centro, se centraron mucho en hacer encuentros para explicar experiencias y tejer redes de apoyo.

“Tal y como haría una familia”, reitera Anna. Y no se equivoca. Carmen piensa lo mismo: “Aquí mis padres han encontrado a otra familia”.