
Cómo prevenir caídas en el hogar: el papel clave del SAD en la detección precoz y la adaptación del entorno
29 julio, 2026Cómo detectar los primeros efectos del calor en personas mayores: las claves de los profesionales del cuidado domiciliario
Las altas temperaturas representan un riesgo significativo para la salud de las personas mayores, especialmente para quienes viven solos, padecen enfermedades crónicas o tienen algún grado de dependencia. Con episodios de calor extremo cada vez más frecuentes, la prevención y la detección precoz se están convirtiendo en herramientas fundamentales para evitar complicaciones como la deshidratación, el golpe de calor o el agravamiento de patologías existentes.
En este contexto, los profesionales del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) de Accent Social realizan una tarea esencial observando situaciones de riesgo que a menudo pasan desapercibidas y actuando antes de que se conviertan en un problema de salud.
La jefa de servicio de SAD gestionados por Accent Social, Cristina Fernández, detalla que:
«Una de las principales preocupaciones es que muchas personas mayores no son plenamente conscientes de los riesgos asociados al calor ni de las consecuencias que puede tener la exposición prolongada a altas temperaturas, especialmente cuando viven solos y cuentan con poca red de apoyo».
FACTORES DE RIESGO PARA DETECTAR LOS PRIMEROS EFECTOS DEL CALOR EN PERSONAS MAYORES
Basándose en su experiencia diaria en casa, los equipos profesionales identifican algunos signos que pueden indicar una situación de vulnerabilidad al calor.
- La persona bebe poca agua durante el día
La falta de hidratación sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en verano. Muchas personas mayores no sienten sed o no beben tan a menudo como es necesario, lo que puede favorecer la deshidratación.
- La casa tiene poca ventilación
Las casas con mala circulación de aire, persianas siempre cerradas o exposiciones directas al sol pueden acumular altas temperaturas durante horas.
- Vive sola y tiene poca red de apoyo
La falta de familiares o personas cercanas a quienes hacer seguimiento aumenta el riesgo de que una situación de calor extremo pase desapercibida.
- Tiene dificultades de movilidad al salir de casa
Las limitaciones físicas pueden impedir que la persona acceda a espacios frescos o refugios climáticos durante episodios de altas temperaturas.
- Vive con enfermedades crónicas
Las patologías cardiovasculares, respiratorias o metabólicas pueden aumentar la vulnerabilidad al calor y requieren un seguimiento más cuidadoso.
SEÑALES QUE PUEDEN INDICAR QUE EL CALOR YA ESTÁ AFECTANDO A LA SALUD DE LA PERSONA
- La fatiga aparece sin causa aparente
La fatiga excesiva es uno de los primeros indicadores de que el cuerpo puede estar sufriendo los efectos de las altas temperaturas.
- Se detecta mareo o inestabilidad
El mareo puede ser consecuencia de la deshidratación o de la dificultad para regular la temperatura corporal.
- Muestra más somnolencia de lo habitual
Dormir más horas o presentar una sensación persistente de agotamiento puede ser una señal de advertencia que requiere observación.
- Se producen cambios en el comportamiento habitual
La confusión, la desorientación o pequeños cambios en la forma de comunicarse pueden ser señales de advertencia de una deshidratación significativa o posible golpe de calor, por lo que requieren atención inmediata.
- Las rutinas diarias se ven interrumpidas
Cuando una persona deja de hacer actividades habituales, come menos o muestra menos interés en mantener sus hábitos, es necesario evaluar si el calor le está influyendo.
DETECCIÓN TEMPRANA, UN FACTOR DETERMINANTE
La experiencia de los equipos sociales de Accent demuestra que actuar a tiempo puede evitar situaciones más graves. En este sentido, Fernández dice que:
«Hemos encontrado situaciones en las que aparecieron los primeros signos de deshidratación o condiciones inadecuadas en el hogar, y la rápida intervención de profesionales ha hecho posible reforzar las directrices de hidratación y activar los recursos necesarios antes de que surjan complicaciones».
Durante los meses de verano, los profesionales refuerzan las recomendaciones sobre hidratación, ventilación del hogar, protección frente al calor máximo y seguimiento de posibles cambios en el estado de salud de los usuarios.
Cuando detectan situaciones de riesgo relacionadas con las condiciones de vivienda, los profesionales del SAD también pueden orientar a los usuarios hacia los recursos disponibles en el territorio, incluida la red de refugios climáticos activados por Accent Social.
CONOCER A LA PERSONA PARA PROTEGERLA MEJOR
La proximidad y el conocimiento continuo de los usuarios es uno de los principales valores del servicio de atención domiciliaria a la hora de prevenir riesgos. Cristina Fernández destaca que:
«Conocer bien al usuario es esencial porque nos permite detectar cambios que podrían pasar desapercibidos, anticipar situaciones de riesgo y adaptar medidas preventivas a las necesidades específicas de cada persona».
Ante un escenario marcado por el aumento de temperaturas extremas, los profesionales coinciden en que la mejor estrategia es anticipar los problemas. Y en esta tarea, la observación diaria, el acompañamiento y la detección precoz siguen siendo herramientas esenciales para proteger la salud y el bienestar de las personas mayores.
Artículo publicado antes en Balance Sociosanitario.







